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jueves, 5 de abril de 2012

Primavera de microrrelatos indignados

Un misero trozo de carne.

Me encontraba en la puerta de un bar. Miraba como entraban y salía la gente. Algunos soltaban céntimos en mi sombrero. Otros escuchaban mi música y se marchaban rápidamente. En aquel momento, no quería dinero, necesitaba comida. Quería llegar a casa y darles a mis hijos algo para comer.
Un niño que salía del bar junto con sus padres, se acercó a mí.

—Señor, ¿quiere un poco de chorizo? —dijo mostrándome medio chorizo envuelto en una servilleta.
Sonreí a aquel niño. Aquella noche Juan y Alberto comerían chorizo con un poco de pan. ¡Qué felices se pondrían!

La madre le arrebató la servilleta.

—Andrés, hijo mío, ¿no ves que hoy es Viernes Santo? ¡No se puede comer carne!
—¿Por qué mamá? —preguntó el pequeño Andrés. —Ese pobre señor necesita comer, ¿qué más da que sea carne?
—Eres pequeño todavía y no lo entenderías. —El padre cogió el trozo de chorizo y lo tiró a la basura.

El niño se quedó mirándome y agachó la cabeza. Yo negué con la mía.
Al parecer era más importante no comer carne aquel día, que el que mis hijos no pudieran llevarse por tercer día consecutivo, más que un trozo de pan a la boca.


Este relato ha sido escrito para el blog: La colina naranja para la primavera de microrrelatos indignados. Microrrelatos para hacer frente a las injusticias.

miércoles, 11 de enero de 2012

Mi carta a los Reyes Magos









Queridos Reyes Magos…


Este año no quiero pediros ni libros, colonias u otras cosas que pudiera querer.

En primer lugar, me gustaría que se acabase la superficialidad. Que cuando uno saliera a la calle no tuviera que ser juzgado por su aspecto ni por sus atuendos. A ser posible, también me gustaría que la gente mirase más el interior de las personas.
También quisiera que la gente no fuera tratada de forma diferente según nivel económico, su etnia, sus ideologías…
Estaría bien que la gente aceptase que no todo lo que se lleva, es lo que a todos nos debe gustar por imposición.
Me gustaría escuchar cuando camino por la calle a la gente susurrar bajito y no tan bajito cosas como: “Esa chica es heterosexual”, pues si se hace al revés, también vale esto.
No quiero que haya racismo, violencia de género, o el seguir considerando a la mujer inferior al hombre. A veces parece que no hemos evolucionado.
Me gustaría que los hombres empezasen a hacer cosas que son catalogadas como si fueran para mujeres, y las mujeres cosas catalogadas para hombres, sin importar para quien hayan sido impuestas en su momento.
Desearía que en los colegios no se hiciera bulliyn ni otras actitudes similares, hacia compañeros por ser diferentes o tener otras opiniones. En este aspecto también me gustaría, que a esos niños con déficit mentales sus compañeros les tratasen de la misma manera y no los discriminasen. Lo mismo pido para aquellos que vienen de otros países. Y como vuelvo a decir, a aquellos que simplemente son diferentes, pero que también les gustaría ser tratados como iguales.

Me gustaría no preocuparme por mi aspecto y dejar de verme fea, quisiera que esas cosas tan superficiales me dieran igual. Que el mundo no girarse ante cuerpos, sino que por lo menos girase ante cuerpos y mentes… Por lo menos nos sería útil a algunos.
Me gustaría que la gente aceptase los gustos de los demás, aunque no los comportan, porque los cánones impuestos sean otros.

Y sí, reconozco que todos somos superficiales, pero toda superficialidad tiene un límite, el cual no hay que sobrepasar.

Estaría bien que la gente no se preocupase tanto por hacer dietas innecesarias y disfrutasen más de la vida. Que solo las hicieran aquellas personas, que por salud las necesitasen de verdad.

También desearía que todas las guerras acabasen y no hubiera en ningún lugar del mundo dictadura alguna. Que no existieran bombas, ni gente con malas intenciones. Que no existiera hambre en el mundo, que nadie muriera por culpa de ella.

Sería estupendo que los jóvenes de hoy en día, se dieran cuenta que no todo son drogas y alcohol para divertirse.

Eso sí, os informo que el orden de esta carta no tiene por qué ser así, lo que veáis que tenga más prioridad… Quizá un poco de todo a la vez.


Pero como no existís, sino que somos todos en general, me gustaría que cada uno de nosotros, pusiéramos de nuestra parte para hacer estos sueños realidad.